La historia de Jesse Merrill es la de un emprendedor que vio una oportunidad donde casi nadie estaba mirando. Mientras la mayoría de las startups alimentarias competían en categorías populares como bebidas energéticas, snacks o alimentos veganos, él decidió apostar por un producto que muchos consideraban anticuado: el cottage cheese (queso cottage). Esa decisión terminó convirtiéndose en una de las mayores transformaciones de la industria de los alimentos saludables en Estados Unidos.
Los primeros años
Jesse Merrill creció en el estado de Nueva York, en una familia donde la alimentación saludable era parte del estilo de vida mucho antes de que se pusiera de moda. Sus padres promovían una dieta basada en alimentos naturales, lo que despertó desde muy joven su interés por la nutrición y el impacto que la comida tiene sobre la salud.
Al iniciar su carrera profesional no fundó inmediatamente una empresa. Prefirió aprender desde dentro de la industria.
Aprendiendo de las mejores marcas
Durante más de una década trabajó en empresas de alimentos y bebidas de rápido crecimiento.
Entre las experiencias más importantes de esa etapa destacan:
- teany, la empresa de tés creada por el músico Moby.
- Honest Tea, donde fue vicepresidente de Marketing durante cinco años.
- ACTIVATE Drinks, una marca de bebidas funcionales.
Especialmente en Honest Tea, Merrill participó en el crecimiento de la compañía hasta su adquisición por parte de The Coca-Cola Company en 2011, experiencia que le permitió comprender cómo construir una marca con propósito y escalarla a nivel nacional.
Un problema personal que cambió su vida
Mientras desarrollaba su carrera recibió un diagnóstico que marcaría su futuro: colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria crónica del intestino.
Los médicos le indicaron que probablemente necesitaría medicamentos durante toda su vida.
En lugar de resignarse, decidió investigar alternativas relacionadas con la alimentación.
Durante varios años modificó completamente su dieta, incorporando alimentos fermentados, proteínas de alta calidad y productos mínimamente procesados.
Con el tiempo, aseguró haber logrado eliminar sus síntomas mediante esos cambios alimenticios, experiencia que reforzó su convicción de que "la comida puede ser medicina".
Descubriendo una oportunidad olvidada
Mientras investigaba alimentos funcionales encontró un producto casi ignorado por la industria:
el queso cottage.
Observó que tenía:
- alto contenido de proteínas;
- bajo contenido de azúcar;
- excelentes propiedades nutricionales;
- una categoría de más de mil millones de dólares que llevaba años sin innovación.
El problema era evidente.
La mayoría de las marcas utilizaban conservantes, estabilizantes y envases poco atractivos.
Jesse creyó que podía reinventar completamente esa categoría.
El nacimiento de Good Culture
En 2015, junto con Anders Eisner, fundó Good Culture.
Su propuesta era sencilla pero diferente:
- ingredientes simples;
- leche proveniente de granjas familiares;
- sin gomas ni estabilizantes;
- animales criados en pastoreo;
- productos con mejor sabor y textura.
Muchos pensaban que era imposible revitalizar una categoría considerada pasada de moda.
Sin embargo, Merrill apostó por consumidores que buscaban alimentos naturales y ricos en proteínas.
El crecimiento de la empresa
Los primeros años fueron difíciles.
Convencer a supermercados para dar espacio a una nueva marca dentro de una categoría dominada por gigantes de la industria no fue sencillo.
Pero poco a poco Good Culture comenzó a ganar terreno.
La empresa llegó a venderse en más de 11.000 tiendas de Estados Unidos, incluyendo Whole Foods, Target y Sprouts, convirtiéndose en una de las marcas líderes de queso cottage premium.
El inesperado auge del cottage cheese
Durante 2023 y 2024 ocurrió algo que nadie había previsto.
Miles de creadores de contenido comenzaron a compartir recetas con queso cottage en TikTok: helados, pan, panqueques, batidos y postres ricos en proteínas.
La categoría experimentó un crecimiento cercano al 60 %, y Good Culture fue una de las marcas que más se benefició de esa tendencia. Lo que durante años parecía un nicho se convirtió en uno de los alimentos más populares entre consumidores interesados en nutrición y fitness.
Una empresa con propósito
Más allá del crecimiento comercial, Jesse Merrill quiso construir una empresa con impacto positivo.
Good Culture obtuvo la certificación B Corporation, destinó parte de sus ingresos a iniciativas ambientales mediante 1% for the Planet y desarrolló programas junto a productores para aumentar el uso de sistemas de pastoreo, buscando mejorar el bienestar animal y la sostenibilidad de la producción lechera.
Principales logros
- Cofundó Good Culture en 2015.
- Ayudó a revitalizar la categoría del queso cottage en Estados Unidos.
- Expandió la marca a más de 11.000 tiendas en todo el país.
- Fue vicepresidente de Marketing de Honest Tea durante su etapa de fuerte crecimiento y posterior adquisición por Coca-Cola.
- Recaudó aproximadamente 82 millones de dólares para financiar el crecimiento de Good Culture y llevó a la empresa a una valoración de nueve cifras.
- Posicionó a Good Culture como una de las marcas líderes de alimentos funcionales y de alto contenido proteico en Estados Unidos.
Lecciones de emprendimiento
- Las mayores oportunidades suelen estar en industrias que otros consideran aburridas.
- Una experiencia personal puede convertirse en la base de un gran negocio.
- No siempre es necesario inventar un producto nuevo; a veces basta con reinventar uno existente.
- Las marcas con propósito generan una conexión más profunda con los consumidores.
- La paciencia es fundamental: Good Culture tardó varios años en alcanzar el crecimiento explosivo que finalmente consiguió.
La historia de Jesse Merrill demuestra que el éxito no siempre consiste en crear una categoría completamente nueva. En ocasiones, basta con observar un mercado olvidado, comprender las nuevas necesidades de los consumidores y atreverse a reinventarlo con una visión diferente.

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