Historias de Grandes Exitos - Como se hicieron Millonarios

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viernes, 28 de diciembre de 2018

Historia de Netflix

Netflix surgió en 1997 en California, Estados Unidos, el mito creado por la propia compañía, indica que todo comenzó cuando Reed Hastings alquiló la película Apolo 13, en la cadena de videoclubes Blockbuster, y al devolverla con unos días de retraso tuvo que pagar una multa de 40 dólares. Resignado, Hastings decidió crear una cadena de videoclubes sin multas ni compromisos.




Por otro lado, en el libro Netflixed: the Epic Battle for America's Eyeballs, el cofundador de Netflix.


Marc Randolph, relató que la idea surgió con base en el deseo de iniciar un negocio de comercio electrónico que, finalmente, elegiría al DVD como su producto. Durante meses, Randolph y Hasting fueron depurando su idea en los recorridos que hacían camino a su trabajo en la empresa de software Pure Atria, donde el primero era director de Mercadotecnia y el segundo director general. En un principio, Netflix era un videoclub virtual cuyos clientes elegían películas a través de una plataforma en línea y estas eran entregadas mediante correo postal. Los suscriptores hacían una selección de varios títulos del catálogo de la empresa, la cual les enviaba el primero en un sobre con el porte pagado para su regreso. Una vez que Netflix recibía la primera película, enviaba la segunda y así sucesivamente.10 Sin embargo, la "revolución Netflix" se ha dado con el servicio de visualización vía streaming, pese a que actualmente el servicio de envío a domicilio se mantiene (solo en Estados Unidos) e incluso se adapta y actualiza; por ejemplo, ahora también ofrece películas en Blu-Ray, se trata de una actividad que apunta a la baja, sobre todo si se compara con la rápida polarización del servicio vía conexiones de banda ancha. De hecho, este servicio ni siquiera se contempló en su expansión internacional hacia Hispanoamérica y Europa. Netflix arrojó los mejores resultados en su historia en el último trimestre del 2013, sumando 2,25 millones de usuarios nuevos, logrando facturar hasta 1066 millones de dólares, una cifra que superó con creces las del año pasado, con un crecimiento de 36,5 % en comparación con 2013. Esto, en términos financieros supone un despunte en todos los ámbitos de la empresa. La compañía terminó el año 2014 con 57,3 millones de usuarios en todo el mundo, sumando en 2017 98,75 millones.

En 2017, Netflix realizó su primera adquisición, la empresa de historietas Millarworld del guionista Mark Millar. 


En 2018 Reed Hastings, cofundador y CEO de Netflix, se encuentra en el lugar 215 de la lista de millonarios de Forbes La mayor parte de la fortuna de Hastings está invertida en acciones y opciones de Netflix.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Historia de Ruth Handler


La historia de la emblemática Barbie no es precisamente de color rosa, o al menos la de su creadora Ruth Handler. La mujer que revolucionó la industria de los juguetes en Estados Unidos y que cambió para siempre el recreo de las niñas, tuvo un camino doloroso; en donde el éxito fue eclipsado por los tribunales -cuando fue condenada por delitos fiscales- y marchitada a causa del cáncer de mama.

Sin embargo ningún muro fue imposible para detener a la visionaria que rompió los tabúes lúdicos, permitiendo a las niñas fantasear con ser adultas gracias al nuevo concepto de muñecas. Levantó un imperio conocido como Mattel, en un mundo dominado por los hombres durante la década de los 60. Durante su enfermedad, decidió agarrarse a la vida y ayudar a otras valientes guerreras en su mismo lugar, desarrollando las primeras prótesis mamarias; para que se sintieran mejor consigo mismas.

Independientemente de que nos guste más o menos Barbie para fines lúdicos, Ruth Handler seguirá siendo una inspiración como ser humano, empresaria y gran visionaria de su tiempo.

La virtud del trabajo

Ruth nació en 1916 en Colorado, era la pequeña de los diez hijos de la familia Mosco. Sus padres habían emigrado desde Polonia a Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Pero desgraciadamente la salud de su madre se fue apagando por graves problemas en la vesícula; siendo así la niña quedaría bajo el cuidado de su hermana Sarah, quien acababa de contraer nupcias.

Durante un viaje a Suiza descubrió una muñeca llamada Lilli para adultos, que se convertiría en la inspiración para la futura Barbie

Pero lo que parecía una tragedia, marcó positivamente el espíritu emprendedor de la joven Ruth. Sarah y su esposo tenían un pequeño negocio en el cual ella aprendería a desenvolverse; conociendo así la virtud del trabajo desde temprana edad. Durante la adolescencia conocería al que sería su compañero de vida por más de 60 años, Elliot Handler.

Tras contraer matrimonio en 1938, la joven pareja se mudó a Los Ángeles. La situación económica era muy precaria y vivían humildemente en una habitación encima de una lavandería china; a pesar de las circunstancias trabajaban con mucha ilusión. Elliot era artesano y hacía artículos de regalo que Ruth vendía.

Alan Farnham cuenta en su libro «Historias de grandes éxitos» como el matrimonio se fue superando día con día hasta formar su primera empresa con otro socio llamado Harold Mattson. Ruth se inspiró en el nombre de ambos hombres para crear una de las empresas jugueteras más fuertes del mundo: Mattel.

No obstante, Mattson se retiró al poco tiempo después; dejando a los Handler al mando de la compañía, aunque sería Ruth quien dirigiría el curso de la compañía.
Antes de entregarse a la creación de Barbie, Mattel fabricaba marcos de fotos y casas de muñecas que elaboraban con la madera sobrante.

El futuro de los Handler cambiaría durante un viaje a Suiza, cuando Ruth descubrió un peculiar maniquí de pequeñas dimensiones, nunca antes visto en Estados Unidos. Al parecer la figurita de 27 cm era un artículo para adultos, con el pelo sedoso, la mirada provocativa y unas curvas pronunciadas. Su nombre era Lilli y le hizo pensar en una nueva oportunidad de negocio.

«Handler quería darles a las niñas una muñeca que las alentara con la fantasía de ser adultas»

La hija de los Handler, Bárbara no encontraba ningún tipo de diversión jugando a ser mamá con las barriguitas infladas, o sirviéndoles té a las muñecas de trapo. Ella al igual que otras tantas niñas de su época prefería fantasear con su lejano periodo adulto.

«Barbara imaginaba la vida y las profesiones de los hombres y mujeres recortados en papel. Esto enseguida le hizo comprender que había un nuevo modelo de negocio», explicó Alan Farnham

Siendo así, compró una de esas reliquias alemanas y se puso manos a la obra con el desarrollo del nuevo proyecto lúdico. Todo eran obstáculos para el sueño de Ruth. Los diseñadores de Mattel habían rechazado la idea, pues consideraban que aquella estética adulta de Lilli iba a ser un impedimento para que las pequeñas se identificaran con la muñeca. Seguían aferrándose a la obsoleta premisa de que las niñas soñaban con ser mamás; por lo que había que seguir enfocándose en el «mercado seguro»: la fabricación de cochecitos, biberones y bebés de plástico.

No obstante, su marido apostó por ella y juntos evaluaron como aquella Lilli podía adaptarse a las hijas de aquella puritana sociedad estadounidense.
Cabe destacar que para la década de los 50 el plástico se convertiría en el nuevo material estrella en los artículos recreativos.

«Después de la Segunda Guerra Mundial la industria de los juguetes en Estados Unidos cambiaría tras introducirse el plástico. «Los más famosos eran Slinky, en 1945 y Lego, Silly Putty y el Sr. Cabeza de Papa, en 1958», explicó Farnham.

Aquel provocativo artículo para adultos sufrió ciertas modificaciones, como la reducción de busto y el diseño de una mirada más inocente. Durante el proceso creativo, se contrataría a un peluquero y a un diseñador de moda para desarrollar al primer modelo Barbie con toda una línea de ropa.

Los Handler acudieron en 1959 a la Feria de Juguetes en Nueva York para presentar al futuro de las muñecas, Barbie

Sin la bendición de los otros integrantes de Mattel encargaron a la empresa japonesa Kokusai Boeki Company la fabricación del primer lote. Todo estaba perfectamente detallado y especificado, sólo que los nipones cometerían un error en la producción. ¡Habían pintado los ojos rasgados!, y aunque sería un rasgo muy exótico, las niñas necesitaban un referente cercano de belleza. Por esta razón, Ruth devolvió las muñecas a la fábrica para que corregiesen dicho error.

Tras recibir correctamente el pedido, los Handler se presentaron en la Feria de Juguetes de 1959 en Nueva York. Barbie, llevaba un traje de baño a rayas negras y blancas, un par de zapatos stiletto negros y el sedoso pelo rubio recogido en su característica coleta coleta;

Pero no bastaba con ser dueña y señora de Mattel, la autoestima de una mujer como Ruth no se fortalecía mientras otros pensaran por ella. Después de consolidar esta empresa como pionera en el mercado de muñecas estadounidense, bien podía haberse retirado a una vida más tranquila. No obstante si la compañía quería seguir creciendo había que adelantándose a los deseos más escondidos de las niñas. Hasta la fecha solo ella lo había logrado, tras romper aquel tabú sobre el «escandaloso» recreo de las pequeñas. La pequeña Bárbara y demás niñas querían menos bebés y pañales y más tacones y más novios; lo que alumbraría posteriormente a Ken, el compañero eterno de Barbie.

«En la época en que empecé en los negocios, no había otras mujeres dirigiendo una compañía. El principal obstáculo para mí era que me aceptaran como jefa y como líder. Mirando hacia atrás, el hecho de ser mujer tenía una cierta ventaja, porque los hombres no sabían cómo reaccionar o cómo entenderme», explicó Ruth en una ocasión a los medios.
Por si fuera poco en 1974, el matrimonio Handler fue expulsados de su propia empresa tras acusárseles de fraude.

«La Comisión de Bolsa y Valores (SEC), encontró culpable a Ruth al entregar un informe falso. Se le sentenció con una multa de 57.000 dólares y con 2.500 horas de servicio a la comunidad» explicó Marlene Wagman-Geller en su libro «Women who launch: The women who shattered glass ceilings».

Sin embargo esta valiente, no se doblegó ante la traición y con la cabeza en alto fundaría nuevamente otra compañía a la que llamó Ruthton Corporation, como así aseguró Wagman-Geller.

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